Vamos a pasar de las metáforas. Tengo ganas de decir que te quiero en un lugar público. No hace falta que te lo diga a ti, directamente, ya estás cansada de oírlo. Quiero decírselo, quizá, a la más tímida de tus amigas mientras tú te levantas para ir al baño, que ni siquiera te des la vuelta para ver sus labios abiertos en o, y que simplemente al mirarte en el espejo de después, de después de después, descubras que he recorrido la distancia de la mesa hasta el desorden de tus mejillas. Quizá se lo cuente al farmacéutico cuando, impaciente, esperas en el coche pintándote los labios para disimular que él mire por encima de mi hombro y luego por debajo de mi brazo y luego cierre para venirse corriendo detrás de nosotros con su cargamento de pastillas para la tos de después de después y sus antigripales y una pancarta que diga que te quiero, fabricada, como hacen los secuestradores malos, con los recortes de los titulares del Hola que roba en el kiosko de al lado. Quiero gritarlo en la bib...
Comentarios
: )
Besotes!
.... antes de los besos...
Cuando es verano en tus caderas
el invierno arrecia en los mares del sur.
Las inmarcesibles avenidas
se arropan de transeúntes
que huelen a calcetín blanco
y a octano de gasóleo.
El café irradia
soñolientas sonoridades invertebradas
en los cajones de los penitentes
y, acaso, algún rubor
en los ojos huecos
de los insomnes.
Tan lejos y tan cerca.
Tan jóvenes y tan viejos...
...me sosiegan tus escritos...
Gracias.
Después, con una sonrisa -cómo no- dijo que también nacen muchas pequeñas y preciosas criaturas todos los días.
Sí, le echaremos de menos.